Método · Caso de trabajo
Treinta segundos,
diez planos,
ni una palabra
«El robot y el mar»: un robot barrendero encuentra la foto de una playa y decide ir. Todo lo que sigue es el protocolo con el que se produjo — con los documentos reales de cada fase, incluidos los que salieron mal.
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La película se decide en papel
Antes de generar nada existe la pieza entera: diez planos, dos columnas por cinco filas. Ciudad de noche, el hallazgo, la decisión, la marcha, la ruina, el desierto, la tormenta, la costa, el mar y el final.
Ese documento hace dos cosas. Fija qué cuenta cada plano, de modo que ninguna generación se improvisa. Y fija el viaje de color —neón azul, ámbar de desierto, oro de atardecer— que después obliga a cada imagen.
Sin diálogo: si la historia no se lee en el storyboard, no se leerá en pantalla
AmpliarNo inspirarse: medir
Decir «que tenga el aire de un Guinness» no es un encargo, es un deseo. Así que desgloso las campañas de referencia plano a plano y extraigo sus constantes: duración, movimiento, tipo de cámara, brillo y saturación.
De ahí sale el objetivo de ritmo de la pieza, en números y no en adjetivos.
| Campaña | Planos | Media | Cámara fija |
|---|---|---|---|
| Guinness | 25 | 2,51 s | 10 / 25 |
| IKEA | 39 | 2,52 s | 18 / 39 |
| Estée Lauder | 19 | 1,55 s | 0 / 19 |
| Airbnb | 53 | 3,10 s | 16 / 53 |
Que sea el mismo en los diez planos
Este es el problema que hace inservible casi todo el vídeo generado con IA: cada generación es independiente, así que el personaje cambia de cara entre planos.
Se resuelve con una hoja de personaje: cinco vistas —frontal, tres cuartos, perfil, espalda y cabeza— que después anclan cada generación. La frontal es además la que sirve para reorientar al robot cuando un plano lo pide.
La primera versión de esta hoja se descartó por una razón concreta: le faltaba el perfil, y sin perfil no hay forma de sostener el plano en que camina de lado.
Una hoja incompleta se paga tres fases más adelante
AmpliarLa continuidad no es solo la cara
Tres objetos atraviesan la historia y tienen que ser reconocibles cada vez: la escoba, el carro de basura y la foto de la playa. Cada uno con su hoja y sus recortes.
Y una regla del brief que ahorra un problema entero: en el plano 03, de la foto solo se ve el dorso en blanco. Un objeto en blanco es un objeto que ningún modelo puede estropear.
Diseñar para que lo incontrolable no aparezca en cuadro
AmpliarComparar, no probar suerte
Cada plano se genera varias veces con condiciones distintas y se comparan en la misma lámina, al mismo tamaño. Aquí el plano 01 en cuatro versiones.
Y aquí se ve el hallazgo que decide la herramienta: el modelo de nube reencuadra — acerca la cámara, agranda al robot, desplaza el carro. El modelo local con el ajuste bajo respeta la composición del storyboard.
Con un storyboard cerrado, un modelo que reencuadra no vale por bonito que salga el plano.
Mismo encuadre, mismo tamaño: si no se comparan a la par, no se comparan
AmpliarTres de diez hubo que rehacerlos
Siete de los diez planos valieron con la imagen mejorada del panel. Tres no: el 04, el 06 y el 08 — los tres planos de viaje, en los que el robot necesitaba otra orientación para que la geografía avanzara sin saltos.
Se repusieron partiendo de la vista frontal de la hoja de personaje, y se compararon las pruebas antes de aceptar ninguna. No se retoca lo que salió mal: se vuelve a generar con el ancla correcta.
Siete válidos a la primera · tres repuestos con el ancla correcta
AmpliarLo que se dirige y lo que no
Se dirige: qué ocurre en el plano, el encuadre, la duración, el orden, el ritmo, el color y la continuidad, si está anclada con hojas de personaje y de props.
No se dirige con precisión: el gesto exacto de una mano, cuántos objetos hay al fondo, un texto legible dentro de la imagen, o que dos generaciones seguidas coincidan al milímetro.
Y hay una regla de revisión que aquí costó una tanda entera: un vídeo no se valida mirando el primer fotograma. Ese va anclado a la imagen de entrada y siempre sale bien. Hay que mirar la mitad y el final — ahí fue donde la imagen se craqueló, por un ajuste del muestreador mal puesto.
El diagnóstico quedó documentado y el material, descartado. Saber dónde mirar para detectar el fallo es la mitad del oficio.
Un método serio incluye el registro de lo que salió mal
AmpliarEn resumen
Un protocolo,
no un golpe de suerte
Guion cerrado antes de generar. Referencias medidas en vez de imitadas. Personaje y objetos anclados en hojas. Generaciones comparadas en lámina. Correcciones registradas. Y una lista honesta de lo que el medio todavía no permite.
Es el mismo procedimiento que aplico en un encargo. Aquí sobre una pieza propia, porque me deja enseñar todas las fases sin reservas — incluidas las que no salieron.
